Escribo porque no me puedo tragar las palabras y a veces son demasiado pesadas para el viento.

jueves, 5 de noviembre de 2015

365 días grises.

Hay noches como la de hoy... frías, tan calmadas y estruendosas a la vez, tan serenas y tan mojadas que los gruesos hilos de lluvia que huyen del cielo vienen a recordarte que estás vivo, que el tiempo corre y que el viento no se lleva sólo las palabras.

El aire frío te envuelve tratando de sacar todo aquello que dabas por olvidado, cada gota sale de ti en forma de lagrimas, pequeños suspiros y mirada perdida en una esquina de la oscura habitación iluminada por los relámpagos que te animaban a seguir sintiéndote miserable... Y empiezas a correr como tratando de huir de los recuerdos pero los truenos siguen ahí, sigues escuchándolos tan fuertes como hace dos minutos, te deslizas en una esquina intentando hacerte pequeño pero es inútil.

Y ahí quedas... la mañana siguiente tumbado en la cama con los ojos negros echándole la culpa a la tormenta que vive en ti, sigue nublado aún y el sol no sale porque no lo dejas.


viernes, 11 de septiembre de 2015

Deseo divino.

Te me antojas como café cada mañana
Ansío rozar tus labios con los míos mientras vuelan melodías en nuestra cama. 

Quiero tus abrazos a todas horas y sin importar por qué, porque te me antojas los domingos, con poca ropa y con muchas risas y sonrisas... Quiero tu mano izquierda con mi derecha fundidas entre amaneceres y atardeceres, tu ojos también... Que se pierdan en los míos y sólo en ellos, saliendo yo en su búsqueda con mis labios, entrando ambos en la mística sensación de nuestras almas volviéndose una sola. 

Atracción desconocida a distancia.


Su pelo en espiral era algo parecido a aquello que su personalidad causaba en mi imaginacion
tan necesitado deseo de tener cerca, tal diosa que dominaba mis sentidos con el simple hecho 
de sentirse propia de si y sus gustos, dejandome boquiabierto y con los brazos de igual forma
esperando a recibir aquel abrazo que su forma de ser me brindaria, haciendome sentir comodo en
su terreno sea cual sea, pero me detuve a pensar que Dios hace de todo menos cosas perfectas
y que su imperfeccion se convertia en un impedimento llamado distancia, que en cifras son mas
de cien kilometros impidiendonos volvernos uno solo, ella en su locura y yo en la mia, que de
ser posible, seria ella misma.

-Kevin Ross.


miércoles, 29 de julio de 2015

720 horas.

A la primera media de hora de nuestro intercambio de palabras dejaste el huequito de la duda en mi psiquis, allí enterraste el deseo después de que pasaran varias lunas. El número de horas fue creciendo, pasaba cada segundo, cada minuto y no nos dábamos cuenta... 5 horas después sabía quien eras, 8 horas después quería conocerte más, 15 horas después solo sonreía preguntándome retóricamente si eso estaba pasándome... O pasándonos. 

Cuándo creí haberme liberado de las incógnitas que merodeaban por mi cabeza ya habían pasado 24 horas, 24 horas con tu nombre tatuado en mis pensamientos. 

72 horas me pasaron a 250 km/h por el lado derecho del corazón... Me hacías abrir los ojos por 2 horas cada mañana para luego desaparecer de la pantalla de mi celular y pasarte el resto del día jugueteando dentro del umbral de mi conciencia, haciendo que dejara de saber de mí para querer saber más de ti. Eran ya 84 horas... Cuando pasaron las 95 horas no me di cuenta porque ya estaba pérdida en tus ojos, sin idea alguna de como retornar o avanzar a las 100 horas. 

Caminé varios días hasta llegar a tu sonrisa, 125 horas... Quería que todo se detuviera ahí y observarla todo el tiempo, pero tenía aquel deseo que dejaste enterrado ¿recuerdas? Debía seguir caminando hasta llegar a él, o a ti. 

150 horas... Te amo.
155 horas... Yo también te amo.
200 horas... Mi sol.
201 horas... Mi cielo. 

Las horas nos sonríen. 
Hay más horas escritas aquí que las veces que he tocado tus manos pero el cielo me llevará pronto hacia a ti. 

299 horas y estamos de pie frente a las posibilidades... Todavía. 355 horas, la vida diaria y sin ti me tortura, me remuerde y me llena de culpa. 425 horas, soñé que en medio del ruido que allí reinaba, provenientes de bocas con cuerpos y mentes muertas y corazones vacíos... Allí callado me besabas.

500 horas. Se me agotan las horas del reloj.
555 horas pero todavía nos estamos esperando, 556 horas pero extraño tu cercanía, 557 horas y muero por saber como eres. 558 horas, desperté asustada porque no te vi esa noche en mis sueños, ¿dónde estabas travieso? 559 horas, te extraño. 

600 horas y no podía dejar de mencionarte nuestro universo de eso, de versos. Nuestro mundo caóticamente místico, nuestra conexión que supera lo terrenal. 650 horas mi amor, 655 horas sonriéndonos a través de una pantalla, de los kilómetros, las millas y de esa criatura maligna creada por el demonio llamada distancia. Perdón, ya son 657 horas... Tengo miedo, pero de perderte. 
659 horas, ven conmigo tengo una vida que quiero compartir contigo.

700 horas intentando conocerte, 715 horas haciendo cuentas regresivas fallidas...

720 horas siendo nosotros, escribiéndonos versos y estrofas, pensándonos con sol o sin luna, sonriéndonos desde lo más sincero de nuestras almas.

No es un mes, son 720 horas amándonos.

martes, 19 de mayo de 2015

Fenómenos naturales.

Y así pasaba mi tarde, sentada sobre sus abdominales admirando el más hermoso atardecer, ese panorama de tu rostro sudado, con la respiración agitada y la satisfacción posada en sus ojos... 

Nunca había visto a nadie más ser hombre como lo haces tú, tú haces, me haces, nos haces entrar y salir del mundo. Me encantó ver las estrellas junto a tí la última vez. ¿Recuerdas? Y cuando bailamos sobre la luna... Cuando vimos al sol saludar a la tierra y luego despedirse, ese día que escuchabas a los pájaros cantar y yo cantaba con ellos gritando tu nombre junto al va y ven de mi cuerpo que se movía al ritmo de cada melodía que salía de mi boca. No era cosa de éste mundo. En el infinito cada cosa es distinta, cada planeta es una aventura, una sensación única. Ésta noche quiero que vayamos a Marte. Cantemos, bailemos y entremos cada vez que quieras. Te quiero. Escucha el viento soplar a través de mis labios, siente la lluvia, entremos. 

Siempre me gusta recorrer las maravillas del planeta junto a tí. 

lunes, 27 de abril de 2015

Cronos.

Últimamente cualquier cosa pasa ante mi, las horas de mi reloj se han vuelto segundos corriendo ante mis ojos. Las sonrisas son sólo los labios de quién hacía aparecer las comillas de su boca para poner punto y final a la tristeza de quién ponía comas en su vida. Y mucho hay que decir de las miradas pausadas que ponían a latir a prisa ese corazón pedía a latidos cansados un poquito de amor, tantos días han pasado, los mismos que tomados de la mano se llevaron mis tesoros, esos que son imposibles de ver, esos que pasan en segundos y te dejan días con su huella, esos que podía tener cuándo quisiera, esos que nunca tuve porque eran tesoro de alguien más. 

Y ahora, como pirata sin un parche en su ojo, un mapa, un barco, o un pájaro que conteste que sí a todo lo que diga, espero salir con el sol en busca de mis tesoros. 

Me han robado. 

sábado, 14 de febrero de 2015

Desayuno poético II.

Fue una de esas noches en las que…
Sus ojos se cerraban solos, en las que ella esperaba mas ansiosa
que nunca escuchar la puerta abrirse y con ella aquellos pasos
acercarse a su cama. Pero el sueño pudo mas que ella, entre
tanto soñar, se fue con ellos a donde hacen su encuentro lo consciente
y lo inconsciente, a donde vas a reunirte con tus sueños mas
increíbles, ahí estaba ella.
Por la ventana entraba una brisa fría que hacia bailar las cortinas,
la oscuridad que inundaba la habitación era acogedora. Pasaban
las horas y era ahí cuando el sueño empezaba a hacer su magia,
la puerta se abrió pero su rechinar no la despertó, aquellos pasos
que se acercaban ansiosos a su cama tampoco lograron despertarla
y desde ahí el la observaba con los ojos fijos…
Su angelical manera de dormir,
sus delicados rasgos…
Despertó de aquella encantadora imagen que lo tenia dormido y
se dirigió a la cocina a preparar un café. Lo puso en la mesita de
noche, al lado de ella y se acostó a su lado a seguir observándola,
el olor del café la hacia salirse del mundo de los sueños con una
sonrisa en su rostro y cuando acertó a abrir los ojos, lo tenia en
frente. Sus miradas se conectaron al instante, sus labios también.
Al fin se dio el encuentro que ella tanto esperaba, sobre las
sabanas blancas, a oscuras, con la brisa fría de la noche fluyeron
los dos como agua que se lleva el río.
Los besos se hacia mas largos y la pasión crecía cada vez mas
hasta llegar al punto de que la ropa estorbara, entonces estas
caían al suelo como las hojas de los arboles en otoño. En ese
momento las palabras sobraban, intentaban mirarse pero ya
no sabían donde empezaba uno y donde terminaba el otro.
Entre tanto placer ella se dio cuenta de que estaba enamorada
del mejor poeta y que juntos aquella noche, y a oscuras estaban
escribiendo la historia de sus vidas.