Escribo porque no me puedo tragar las palabras y a veces son demasiado pesadas para el viento.

lunes, 19 de enero de 2015

Cerrado.

Cuantas sensaciones, cuantas horas esperando, cuantos días imaginando.
Las manos que ayer trazaban líneas con delicadeza y pasión, hoy hacen garabatos descargando en ellos su ilusión. No hay borrador, compraste un pasaje de ida a un lugar del que no puedes regresar.

¿Dónde estás?
Las aves se escapan de las jaulas de mi ser y no hay en mi deseo alguno de que sigan aquí. ¿Para qué?
Ahora estarán en donde realmente pertenecen, sin un supuesto dueño que las alimente a escondidas, porque el susodicho tenía otras aves... Pero en verdad, no le importaba dibujar sobre otros lienzos, tampoco visitar sus aves y las del vecino.

¡Maldito jardinero! o lo que sea...




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