Escribo porque no me puedo tragar las palabras y a veces son demasiado pesadas para el viento.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Desayuno Poético I.

Era una de esas mañanas en las que…
Ella quisiera despertar con él a su lado, sentir su aroma, el calor de su cuerpo junto al suyo, que fuera su rostro la primera imagen de su día, que fuera él, el primero en verla despertar cada mañana ahogada en los profundos lagos de su amor.
Las palabras ya no bastaban para explicar lo que deseaba, lo que con todas las fuerzas de su cuerpo anhelaba.
Dejando ya de soñar…
Quería despertar de aquel sueño que se le hacía tan placentero pensar, de aquella ilusión que sabía que no iba a pasar.
Despertando una vez más y con el lado izquierdo de su cama vacío tal cual estaba su corazón, se dirigió a la cocina con las manos llenas de ilusiones rotas que cayeron al piso al ver al lado de una fragante taza de café aquel papel doblado que decía; ‘’Desayuno Poético’’
Y sí, eso fue escrito por y para ella.                                                                          
 ¿Y saben qué?
 Ella ya no tenía más ilusiones, todas las noches se dormía esperando con ansias la mañana para desayunar con el café y las hermosas palabras que su amado le dedicaba cada día.
Las últimas palabras que leyó fueron;









‘’A usted, le voy a escribir mi poema favorito en la piel.’’  

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