Escribo porque no me puedo tragar las palabras y a veces son demasiado pesadas para el viento.

miércoles, 29 de julio de 2015

720 horas.

A la primera media de hora de nuestro intercambio de palabras dejaste el huequito de la duda en mi psiquis, allí enterraste el deseo después de que pasaran varias lunas. El número de horas fue creciendo, pasaba cada segundo, cada minuto y no nos dábamos cuenta... 5 horas después sabía quien eras, 8 horas después quería conocerte más, 15 horas después solo sonreía preguntándome retóricamente si eso estaba pasándome... O pasándonos. 

Cuándo creí haberme liberado de las incógnitas que merodeaban por mi cabeza ya habían pasado 24 horas, 24 horas con tu nombre tatuado en mis pensamientos. 

72 horas me pasaron a 250 km/h por el lado derecho del corazón... Me hacías abrir los ojos por 2 horas cada mañana para luego desaparecer de la pantalla de mi celular y pasarte el resto del día jugueteando dentro del umbral de mi conciencia, haciendo que dejara de saber de mí para querer saber más de ti. Eran ya 84 horas... Cuando pasaron las 95 horas no me di cuenta porque ya estaba pérdida en tus ojos, sin idea alguna de como retornar o avanzar a las 100 horas. 

Caminé varios días hasta llegar a tu sonrisa, 125 horas... Quería que todo se detuviera ahí y observarla todo el tiempo, pero tenía aquel deseo que dejaste enterrado ¿recuerdas? Debía seguir caminando hasta llegar a él, o a ti. 

150 horas... Te amo.
155 horas... Yo también te amo.
200 horas... Mi sol.
201 horas... Mi cielo. 

Las horas nos sonríen. 
Hay más horas escritas aquí que las veces que he tocado tus manos pero el cielo me llevará pronto hacia a ti. 

299 horas y estamos de pie frente a las posibilidades... Todavía. 355 horas, la vida diaria y sin ti me tortura, me remuerde y me llena de culpa. 425 horas, soñé que en medio del ruido que allí reinaba, provenientes de bocas con cuerpos y mentes muertas y corazones vacíos... Allí callado me besabas.

500 horas. Se me agotan las horas del reloj.
555 horas pero todavía nos estamos esperando, 556 horas pero extraño tu cercanía, 557 horas y muero por saber como eres. 558 horas, desperté asustada porque no te vi esa noche en mis sueños, ¿dónde estabas travieso? 559 horas, te extraño. 

600 horas y no podía dejar de mencionarte nuestro universo de eso, de versos. Nuestro mundo caóticamente místico, nuestra conexión que supera lo terrenal. 650 horas mi amor, 655 horas sonriéndonos a través de una pantalla, de los kilómetros, las millas y de esa criatura maligna creada por el demonio llamada distancia. Perdón, ya son 657 horas... Tengo miedo, pero de perderte. 
659 horas, ven conmigo tengo una vida que quiero compartir contigo.

700 horas intentando conocerte, 715 horas haciendo cuentas regresivas fallidas...

720 horas siendo nosotros, escribiéndonos versos y estrofas, pensándonos con sol o sin luna, sonriéndonos desde lo más sincero de nuestras almas.

No es un mes, son 720 horas amándonos.